A nadie le amarga un dulce

Cuántas veces hemos tenido el antojo de algo dulce, ya sea con chocolate, con caramelo, vainilla o coco. Nuestro organismo lo necesita y nos lo pide en momentos de bajón.

En Japón la franquicia del dulce llega ya a límites insospechados. Tanto es así que, una encuesta realizada por My Voice’s este mismo año, demuestra que los japoneses comen dulces, al menos, una o tres veces por semana. Y es que es normal. Las calles de Japón están plagadas de pastelerías, cafeterías y pequeños establecimientos que imitan a la tradicional «Patisserie parisienne«.

¿Pero qué es esta obsesión por el dulce? Uno de los datos más significativos de la encuesta es que muchos de los japoneses compran o piden dulces para su propio consumo. Es algo raro teniendo en cuenta la cultura del «プレゼント» o regalo que existe en el país.

Seguramente sea ese apetito insaciable de «este gusto me lo doy pa’ mí» el que hace que, cada día, surjan más y más pastelerías, bombonerías, panaderías y bollerías en todo el territorio japonés. Al fin y al cabo, los japoneses siguen siendo seres humanos y algo de egoísta tienen que tener.

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Otra de las respuestas posibles a esta locura por el dulce, es la perfección que necesitan muchas de sus piezas. No tienen nada que envidiar a los franceses con esa precisión a la hora de colocar pequeños detalles a un trozo de pastel o cupcake. Perfectas obras de arte que normalmente se acompañan de un buen té o café. Ya sabemos que la perfección y que, cada detalle, por mínimo o ínfimamente visible que sea, esté en total armonía con el resto, es algo muy característico de la cultura nipona.

Y, por supuesto, no hemos de olvidarnos de esas típicas fechas donde el dulce es el mejor símbolo. Por ejemplo, San Valentín. No hay día donde haya más chocolatinas con forma de corazón por metro cuadrado. Cada cual más cuca, más perfecta y más apetecible de comprar para conquistar el corazón de los chicos.

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Dulces y helados, ¡HELADOS! a domicilio

Como lo oís. Vale que haya servicios de tiendas online que te llevan el bocado más dulce a tu casa o a tu lugar de trabajo. Pero, ¿un helado? Si estás con el antojo, ya no sólo de comer una tarta de manzana recién horneada, sino de degustar un fresco helado de turrón, existe el medio de transporte que puede llevarlo hacia donde desees: «Yamato Black Cat Rapid Delivery Service» (宅急便ヤマト黒猫).

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Este servicio a domicilio innovador lleva consigo sistemas de congelación o mantenimiento especializados en estos manjares del dulce. Aunque no es el único, sí que es de los más baratos: entre 1050 a 2080 yenes. Y si no estás en casa, no pasa nada, se guardará en un refrigerador especial hasta llevarlo a la tienda o establecimiento más próximo donde lo puedas recoger, totalmente gratis :).

¿Y cuáles son los dulces favoritos de los japoneses? Bueno, eso depende mucho de la temporada, ya que les dan importancia a las estaciones para tomar un dulce u otro. Por ejemplo, en otoño tenemos la tarta de manzana o el cheesecake como los favoritos.

Por supuesto, no todo van a ser dulces Occidentales. La pastelería y confitería japonesa también tiene su hueco entre los adictos al dulce. Son los conocidos Wagashi (和菓子):

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Y sobre vosotros, ¿cuál es vuestro dulce favorito? ¿Habéis probado algún Wagashi alguna vez?

 

4 Comentarios

  1. Que artículo tan interesante. La verdad es que es tal y como cuentas. Las zonas comerciales de las ciudades japonesas están repletas de todo tipo de cafeterías, pastelerías etc. Los japoneses son ávidos consumidores de dulces y es que su metabolismo (deduzco) les permite comer este tipo de productos sin apenas engordar… que envidia.

    Se ven verdaderas obras de arte como los パフェ (parfait). En mis estancia en Kioto en una heladería vi una réplica de un parfait que valía 15000 yenes (para 15 personas)…anonadado me quedé.

    Lo del 宅急便アマト黒猫 muy original jaja.

  2. Me ha sorprendido muchísimo tu post. Siempre he tenido a los japoneses por muy comedidos y equilibrado en su forma de tratar los sabores en general y los dulces en particular. Me encanta esta «nueva tendencia» que refleja ,como tu bien dices, esa necesidad de darse un capricho de vez en cuando. Pero lo que mas me ha gustado es la idea de que acaben elaborando los dulces con mas cariño, dedicación y detallismo que en occidente.

  3. ghibril

    ¡Hola Pau!

    Ya ves… no es justo. Si yo comiera tantos dulces como ellos en menos de un mes estaría sufriendo obesidad mórbida y con una subida de azúcar crítica…
    Pero bueno, también supongo que sus hábitos alimenticios irán cambiando poco a poco y su metabolismo tendrá que adaptarse. Al final acabarán siendo todos gordos, ya verás >< ¡Un abrazo!

  4. ghibril

    ¡Hola Condospalillos!

    Totalmente de acuerdo. De hecho, como bien sabrás, son unos magníficos gourmets por lo que degustar o tan siquiera comer cualquier cosa, es todo un ritual y, como tal, ha de estar todo perfecto, en su justa medida.
    En Occidente nos hemos olvidado del amor hacia la elaboración de los platos y, en especial, de los dulces. Todos los días vemos bollería industrial a la vuelta de la esquina, todos con un tono brillante, grasientos, de haber estado en el frigorífico y con un sabor que se aleja mucho del chocolate, la crema o el cabello de ángel.
    Lo bien que sentaba un bollo recién hecho en la panadería, de esos algo deformados pero con una textura esponjosa. A nosotros se nos ha olvidado cuidar esos detalles que hacían que, nuestra repostería y panadería, fuese envidiable.

    ¡Gracias por pasarte por mi blog y dejar un comentario! 😀

    ¡Un abrazo!

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