Seguramente muchos de vosotros ya la hayáis visto y yo vaya un pelín tarde. Alice in Borderland se estrenó el pasado 10 de diciembre en la plataforma de Netflix y han sido muchas las críticas (la gran mayoría positivas) que han llovido sobre esta serie de acción de 8 capítulos basada en un manga homónimo.

Los principales artífices de esta serie que ha cobrado fama en muy poco tiempo en diversos países son Shinsuke Sato, el encargado de dirigir esta serie y quien denota comodidad en este ámbito ya que es conocido por la versión de personajes reales de Bleach y las películas de Kingdom. En el tema del guión también participan Yoshiki Watabe y Yasuko Kuramitsu. Respecto a los actores Kento Yamazaki es el encargado de interpretar al protagonista: Arisu. Seguro que te suena de haberlo visto en varias adaptaciones al mundo real de manga y animes (JoJo’s Bizarre Adventure: Diamond is Unbreakable u Orange) ya que es un actor y modelo japonés bastante conocido. También contamos con el personaje de Usagi, la co-protagonista femenina interpretada por Tao Tsuchiya, actriz, bailarina y modelo japonesa que en el año 2016 ganó el premio a actriz revelación por la interpretación de Naho Takamiya en Orange. Y si has visto las películas de live-action de Ruroni Kenshin la reconocerás por ser Misao Makimachi.

Violencia y sadismo sin tapujos

Me imagino que al estar producida por Netflix se han permitido el lujo de mostrar las cosas como son. En temas de desnudez y sexo no se enseña nada, pero se insinúa más que en otras live-actions, la violencia es explícita e incluso se tocan temas relacionados con la transexualidad, aún muy tabú en Japón. No cabe duda de que se han atrevido con todo para fascinar a los ojos más occidentales y abrirse paso en el mundo de las series con esta adaptación que ya cuenta con una segunda temporada confirmada.

Y ahora es cuando expreso mi opinión sobre esta serie y también el trabajo de sus actores.

Tenemos ante nosotros otro battle royale sí, otra más sobre sálvese quien pueda, una ficción de tantas que nos traslada a experimentar la violencia más sádica sacada de la mente de un ser humano… Quizá sea yo que no me canso de la adrenalina que me provoca este género a veces demasiado masticado, pero me ha tenido atada al sofá sin pestañear. Es cierto que a veces la trama se deja en el libre albedrío con eso de que todo vale dando lugar a escenas que serían imposibles, a ciertos desajustes en temas de ciencia y física y con la violencia por violencia que deja de lado contar una historia. También hay altibajos creando atmósferas demasiado dramáticas y lentas que frenan un pelín el ritmo (de verdad, hay escenas que acortaría o me ahorraría). Aún así la disfrutas, aún así te metes de lleno en este mundo paralelo en el que no hay escapatoria y te reconforta esa fotografía y ese estado de incertidumbre que hace de Alice in Borderland algo diferente respecto a las series del mismo calibre.

Si bien la elección de Kenyo Yamazaki y Tao Tsuchiya me parece acertada para dar vida a los protagonistas, el verdadero brillo de las interpretaciones no recae en sus personajes principales. Es en esto donde muchas de las críticas han estado de acuerdo. No se llega a profundizar de verdad en los personajes, en las razones que les han llevado a ser como son, a ese arco que provoca esa empatía hacia ellos o, al revés, esa repugnancia. Aunque se intenta sin éxito con diversos flashbacks no hay ninguno que realmente digas: «cómo te entiendo». Eso no quita que la interpretación sea sublime en algunos de estos personajes que se comen la pantalla y ensombrecen a Arisu y Usagi, los cuales apenas tienen casi guión. Quienes han llegado a mi kokoro han sido Kuina interpretada por Aya Asahina y, sobre todo, Takatora Samura (el tío raro tatuado de la katana) protagonizado por Shuntaro Yanagi. Por éste último he llegado a sentir empatía, fascinación y repugnancia al mismo tiempo.

Maravillosísima para mi gusto la interpretación de Shuntaro Yanagi. Tengo ganas de saber más sobre este personaje en el manga cuando tenga oportunidad

¿Qué hay del manga?

Como siempre me pasa con series o películas que están basadas en textos o cómics quise indagar un poco más en el origen, en el manga de Haro Aso. Por supuesto este mangaka ha hecho algunas cosas más pero es este manga, posterior anime y ahora convertido a serie de televisión, el causante de un fenómeno para que su nombre se oiga en distintas partes del mundo. Centrándonos de nuevo en la serie de Netflix me sorprendió que el inicio de esta realidad cargada de violencia y sadismo al más puro estilo Battle Royale fuera un tanto diferente al del manga. No es ningún spoiler porque ya se muestra en el tráiler que son tres los amigos que, tras huir de la policía por liarla en medio del gigantesco cruce de Shibuya, se esconden en los baños públicos del metro cuando, de repente, hay un apagón general y todo el mundo a su alrededor desaparece. En el manga el protagonista Arisu, la transcripción en japonés de «Alice», está todavía en el instituto, se evade de la realidad y pasa de pensar en su futuro (en esto encaja con el de la serie). Sin embargo, el Arisu del manga desea que las cosas cambien, que todo sea adrenalina y diversión a su alrededor. El Arisu de la serie roza el hikikomori (adolescentes o adultos que pasan su vida aislados de la sociedad y encerrados en su habitación) y cuenta con unos años más ya que se entiende que dejó la universidad por lo que los tres amigos rondarán la veintena. Además, en el manga son dos chicos y una chica mientras que en la serie son tres amigos masculinos. Imagino que para poder acaparar un público más maduro prefirieron aumentar el rango de edad de los protagonistas para sentirse más identificados con esta generación. Arisu: abandona la universidad, vaga sin un futuro incierto y comparado constantemente con el éxito de su hermano. Karube: el que sobrevive con un trabajo a duras penas ahorrando para cumplir sus sueños y Chota: el que trabaja en algo que detesta para poder encajar en la sociedad y ayudar a su familia. Tres amigos a los que le une una amistad sincera y que se ven envueltos en un juego sádico y sin escrúpulos del que tendrán que sobrevivir.

No he querido indagar más en el manga puesto que me gustaría poder leerlo. Sin embargo, no está actualmente publicado por ninguna editorial española. Seguro que con el éxito de la serie pronto se pondrán las pilas para publicar los 18 tomos de los que consta el manga. Cabe destacar que los volúmenes 12, 13 y 14 contaron con un OVA cada uno, además de la publicación de spin-offs, uno que se desarrolló durante la existencia de la serie original: Alice in Borderland: Chi no Kyokuchi – Daiya no King-hen y otra algo más tarde titulada Imawa no Michi no Alice.

Os dejo con el tráiler de la serie de Netflix por si no la habéis visto aún ir abriendo boca: