¡Ay Febrero! El mes del amor. Con motivo del 14 de febrero, día de San Valentín, hemos adjudicado este precioso nombre al segundo mes del año. Amor, amor, amor. Aunque San Valentín, como su nombre indica, es un santo, parece que el tema de la religión ya no importa y, finalmente, este día ha quedado como el día donde has de quedar con tu pareja o la persona que te gusta, regalarte algo e irte de cita romántica por ahí. Al menos, tenemos la suerte de que este año cae en viernes. Porque no, para desgracia de muchos, el «día del amor» no es festivo.

Vale. Estamos en Japón. Somos extranjeros que tenemos la suerte de vivir allí y vamos a tener una primera cita con nuestra novia o novio japonés en un día tan especial. Como ya os conté en un artículo anterior sobre el San Valentín en Japón, las chicas regalan chocolates a los chicos mientras que, éstos, regalarán un obsequio a las chicas en el White Day en Marzo.

Pues bien, no vamos a hablar de la perspectiva de un occidental al tener su primera cita romántica con un japonés o japonesa. Voy a ir al contrario, ¿qué les extraña a los japoneses de un extranjero en las citas?

 

La cita con un Gaijin

Aunque el amor no entiende de fronteras, no quiere decir que no cueste atravesarlas. Entre Occidente y Oriente hay muchas más diferencias que las del aspecto físico o el color de la piel. Una de las cosas de las que ya no se sorprenden los japoneses es que, los occidentales, nos la repampinfle besarnos en público. De hecho, poco a poco parece que es algo que comienzan a hacer más los japoneses, sobre todo entre los jóvenes de las grandes urbes.

La supremacía del hombre a la hora de servirle es lo que más choca. Cuando estuve en Japón ni yo misma comprendía que, hasta en restaurantes, se sirviera antes a los hombres que a las mujeres. En el viaje iba con mi pareja de aquella época y resultaba curioso que, hasta él siendo español, fuera el primero en ser atendido allá a dónde fuésemos.

 

Puntualidad

Bueno, esto ya depende de cada uno. Pero seamos sinceros, los españoles somos impuntuales por naturaleza. Quizá en las primeras citas estemos ahí hechos un pincel e incluso antes de la hora, pero la cosa irá decayendo. En general, los japoneses son más que puntuales, aunque sea la cita número 100. En la cita número 100 un español o un occidental, no verá que sea tan grave retrasarse o no saber si llegará a tiempo y, encima, sin avisar. La chica o chico japonés no comprenderá por qué tan poco apuro, cuando deberías estar pidiendo mil millones de veces perdón si llega tarde.

Si aquí llegamos tarde y se enfada nuestra pareja diríamos eso de: «va, que tampoco es pa’ tanto». Con un japonés, llegar sin avisar, aunque sean 5 minutos y no darle importancia, le es casi inexplicable.

La puntualidad japonesa frente a la impuntualidad occidental
Imagen de Tofogu

Un Te quiero, my dear

¡Ni se te ocurra marinero! O al menos hazlo en otro idioma y flojito, no vaya a ser que te entiendan. Una vez, una amiga japonesa originaria de Sapporo, me contaba que, en el colegio, le enseñaban que «me gusta» sólo se utiliza para cosas y no para personas. Si tu dices «me gusta Pepito» puede ser demasiado brusco e, incluso, fuera de lugar. El «te quiero» ya sobrepasa los límites del atrevimiento. Incluso, las palabras típicas de afecto o coletillas como «cariño», «cari» o «mi tocinito de cielo» chocan mucho y conseguiremos ruborizar ipso facto a nuestra pareja y, si es nuestra primera cita, quizá salga huyendo creyendo que somos una especie de obsesivos del sexo. Mejor que, en la primera cita con un chico o chica japonesa nos cortemos un poco y lo dejemos para las siguientes.

 

El idioma

Si nos comunicamos con nuestro interlocutor al que queremos conquistar en un idioma que no sea el japonés, en cierto modo entenderá que haya frases o formas de expresarse que, en japonés, no serían posibles. Es decir, si hablas con un japonés en español y sueltas un: «¿te gusta mi forma de ser?»,»Va, no seas tonta, puedes pedir lo que apetezca» o frases que, evidentemente, no soltaríamos en una cena de empresa con clientes, no pasa nada, el japonés o japonesa lo entenderá: «son así de salaos ellos».

Sin embargo, si el idioma para comunicaros es en japonés. STOP! Lo más cordial en una primera cita es utilizar un lenguaje muy formal, incluso keigo (敬語 – lenguaje más cortés) y, según vaya yendo la cita, ya iréis pasando a cosas más informales.

choque cultural entre parejas japonesas y occientales

De todas formas, cada persona es un mundo, venga de donde venga. Es cierto que hay fuertes raíces culturales que nos hacen algo diferentes en las relaciones sociales pero, si ves que tu pareja japonesa es muy tolerante, no te cortes y no hagas caso de cánones absurdos. En el amor, la comunicación no entiende de protocolos ni reglas 🙂

¡Por cierto! Para ilustrar un poco mejor este choque de culturas en esto del amor no os podéis perder «My darling is a foreigner» una historia que empezó siendo cómic y acabó como una película.

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