Vale, vale, vale… ya sé que es una noticia de algunos días pero me gustaría aprovecharla para hablar sobre el tema de la literatura japonesa y su imagen en Occidente, en concreto, en España.

Antes de empezar, he de confesar que he leído a muy pocos autores japoneses pero, eso sí, todos son contemporáneos y encierran mucho misterio en sus palabras como el archiconocido mundialmente, Haruki Murakami.

Tres autores contemporáneos que me han marcado profundamente son: Banana Yoshimoto, Teru Miyamoto y Haruki Murakami. De hecho, en la propia descripción que hacen de Miyamoto en su libro «Kinshu: tapiz de otoño» comparan su estilo con los dos anteriores.

Y creo que han tenido tanto éxito fuera de sus fronteras por la manera que tienen de hacernos sentir la fantasía, lo onírico, el dolor de la manera más real posible, sin tan siquiera nombrar estos sentimientos o estados por su nombre.

Del ya ex-aspirante a Premio Nobel 2013, Haruki Murakami, he leído muchísimos de sus libros. Sin embargo, no hay ninguno que me haya dejado mejor sensación que «Kafka en la orilla» y mayores incógnitas que «El fin del mundo y un despiadado país de maravillas«. Todos ellos, al igual que la mayoría de su bibliografía manejan a la par la realidad y la fantasía. No existen fronteras entre ellas ya que son tocadas al mismo ritmo, siguiendo la historia sin ni siquiera darte cuenta de en qué mundo estás, de qué es real o no en lo que estás experimentando mientras lees.

Lo mismo han hecho Yoshimoto y Miyamoto en una escala menor.

BananaYoshimoto Teru.Miyamoto

 

La fama mundial de Murakami

Bajo mi punto de vista, su fama se debe a que nunca hay un final o, mejor dicho, nunca responde a nuestras preguntas en sus libros. Más bien las deja caer y tú ya te apañas de interpretarlas como quieras.

La incertidumbre del relato que sigue y sigue y la incógnita del final sumado a la interpretación subjetiva de cada uno. Se ha ganado a los lectores occidentales que andan bastante cansados de los finales cerrados, de los felices o los desastres naturales, económicos o las transformaciones del ser humano en monstruos, sean zombies, mafiosos o políticos corruptos.

Es por eso que, últimamente, muchos autores japoneses contemporáneos encuentran su hueco en Occidente, se hacen famosos, aspiran al Premio que marcará toda su trayectoria y esfuerzo. Actualmente, Haruki Murakami es la figura más internacional de la literatura japonesa pero no deja de ser una voz dentro de sus relatos. Es decir, de un estilo y personalidad única.

Sin embargo, sí que creo que hay algo que une firmemente a los autores japoneses contemporáneos que tienen fama en todo el mundo y es la verdad escondida en las palabras. Ni Banana Yoshimoto, ni Teru Miyamoto, ni el mismísimo Haruki Murakami han dicho que lo que sientes es temor cuando lees, o tensión durante uno de sus pasajes, ni siquiera te han confesado si su personaje está enamorado, enajenado o qué sé yo. En la literatura japonesa actual eres tú el que siente y no hace falta decirlo en la palabra escrita. Queda dentro de la historia que, al fin y al cabo, es lo que importa.